OPEN TT§ 4.3 — Escalas de dureza: ESN, DHS, Butterfly
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§ 4.3

Escalas de dureza: ESN, DHS, Butterfly

Parte II · Las gomasCapítulo 43 min min de lectura

La sección anterior explicó qué es la dureza de la esponja y por qué importa. Esta aborda un problema más prosaico pero igual de relevante: cuando un fabricante dice que su goma tiene 47,5°, ¿qué significa ese número y cómo se relaciona con el 47,5° de otro fabricante? La respuesta corta es que no se relaciona. La larga requiere entender qué mide cada escala.

Las tres escalas dominantes en el mercado son la de ESN (usada por Tibhar, Andro y otras marcas europeas), la de DHS y la de Butterfly. Las tres emplean un durómetro —un instrumento que presiona una punta normalizada contra la esponja y mide cuánto penetra—, pero difieren en el tipo de punta, la fuerza aplicada, el tiempo de medición y, a menudo, el punto del proceso de fabricación en el que se toma la lectura. El resultado es que cada escala genera números propios que solo son coherentes consigo mismos.

La escala ESN, basada en el estándar Shore, es la más extendida en Europa. Sus valores habituales para gomas de tenis de mesa van de 35° a 55° aproximadamente. Una goma considerada blanda se sitúa en torno a 37-42°; una media, entre 42 y 47°; una dura, por encima de 47°. Estos rangos son orientativos dentro de la propia escala y no deben trasladarse a otras.

DHS utiliza un sistema propio cuyos valores tienden a ser más bajos que los de ESN para una dureza percibida similar. Una Hurricane 3 etiquetada como 39° DHS no es más blanda que una goma europea de 39° ESN; en la práctica, la sensación puede ser comparable a un valor ESN varios grados por encima. La diferencia de protocolo —tipo de durómetro, condiciones de medición, tratamiento previo de la muestra— explica el desfase. A esto se suma que DHS distingue entre versiones comerciales y versiones de selección (provincial, nacional), que pueden presentar durezas diferentes dentro del mismo nombre de producto.

Butterfly publica valores de dureza con menos frecuencia y utiliza una escala interna cuyo rango se sitúa en una banda más estrecha. Las Tenergy, por ejemplo, oscilan entre 32 y 36° en la escala Butterfly, lo que corresponde a valores sensiblemente más altos en escala ESN. La empresa no ha publicado su protocolo de medición con el detalle que lo han hecho otros fabricantes, lo que hace la conversión aún más incierta.

La tentación natural es buscar una tabla de equivalencias que permita convertir grados de una escala a otra, como se convierten centímetros a pulgadas. Esas tablas existen —el Anexo B recoge la más completa disponible— y son útiles como orientación general, pero conviene saber qué no pueden hacer. Un factor de conversión fijo asume que la relación entre escalas es lineal en todo el rango, y no lo es: las discrepancias varían según la zona de dureza y según el tipo de esponja. Una tabla de equivalencias indica el barrio, no la dirección exacta.

¿Cómo orientarse, entonces? Dos principios prácticos. Primero, comparar siempre dentro de la misma escala: si se duda entre dos gomas del mismo fabricante, la cifra de dureza es fiable para decidir cuál es más blanda. Segundo, cuando se cruzan fabricantes, tratar la dureza como dato cualitativo —blanda, media, dura— en lugar de como cifra precisa. Un jugador que sabe que juega cómodo con esponjas medias en escala ESN (42-47°) puede buscar el rango equivalente en DHS o Butterfly consultando el Anexo B, pero debe asumir un margen de incertidumbre y, sobre todo, confirmar la sensación con la goma montada en su propia pala. Las implicaciones de juego de cada rango de dureza —qué busca una esponja blanda, qué exige una dura— se desarrollan en 5.6.