Open TT — The Community Ladder

Yasaka
Mark V.

Medio siglo en la pala y sin retirarse. La goma de control que definió una época y sigue enseñando a construir el punto, sin speed glue y sin nostalgia.

YASAKAGoma lisa · Control (no tensada)Lanzamiento 1969
7.8/10
Veredicto Open TT
Control noble y duradero: la clásica que sigue vigente para el perfil adecuado.
Funda comercial de la goma Yasaka Mark V
Tipo
Goma lisa (inverted), esponja normal (no tensada)
Dureza de esponja
Media (≈ 43–45° en escala moderna)
Espesores
1,0 / 1,5 / 1,8 / 2,0 mm y MAX
Peso aproximado
≈ 44–47 g (hoja recortada, MAX)
Adherencia (tack)
Prácticamente nula
Trayectoria
Media
Categoría de juego
ALL+ / OFF−
Precio orientativo
Bajo (excelente relación calidad-precio)

Galería.

3 imágenes

Hay pocos productos en el material de tenis de mesa que puedan presumir de haber sobrevivido más de medio siglo sin cambiar de nombre ni de fórmula. La Yasaka Mark V es uno de ellos. Nacida en 1969, fue durante décadas la goma de referencia en la élite mundial y sigue vendiéndose hoy, en plena era de las gomas tensadas, con una legión de jugadores que la mantienen en su pala por convicción y no por nostalgia.

La pregunta que interesa a un jugador actual no es, por tanto, si la Mark V fue buena —eso está fuera de discusión—, sino si tiene sentido montarla en 2026, cuando el mercado está dominado por gomas de esponja tensada, más rápidas y con un arco de trayectoria más agresivo. Qué propone realmente sobre la mesa, para qué perfil sigue teniendo pleno sentido, dónde se queda corta frente a las alternativas modernas y por qué, pese a todo, continúa siendo una recomendación perfectamente válida en muchos casos.

Por qué la Mark V es una goma histórica

Para entenderla hay que situarla en su momento. A finales de los años sesenta, Yasaka —fabricante japonés fundado en 1947— lanzó una goma que combinaba caucho natural y sintético en una proporción entonces novedosa. El resultado fue una lámina con una elasticidad y un equilibrio entre velocidad, efecto y control que no tenían las gomas de la época. Durante los setenta y buena parte de las décadas siguientes, la Mark V fue el estándar de facto en la alta competición: infinidad de jugadores de nivel mundial la llevaron en su pala.

Ese contexto explica dos cosas. La primera, su reputación: la Mark V no es un clásico por marketing, sino porque efectivamente definió una época. La segunda, y más importante para el jugador de hoy, es que fue concebida bajo un paradigma de juego distinto. En aquellos años el pegamento rápido con disolvente (speed glue) estaba permitido y era práctica habitual: al reactivar la esponja antes de cada partido, la goma ganaba una velocidad y un salto notables, y la Mark V respondía especialmente bien a ese tratamiento. Con la prohibición progresiva de estos pegamentos por parte de la ITTF, culminada en 2008, muchas gomas de esponja normal perdieron su principal arma. La Mark V, sin speed glue, es una goma más tranquila de lo que fue en su apogeo.

Esto no la invalida, pero sí reubica su papel: pasó de ser una goma de ataque de élite a ser, en el juego moderno, una goma de control y ataque medido de referencia.

Especificaciones que de verdad importan

Las fichas técnicas de la Mark V suelen recoger valores altos de velocidad y efecto, herencia de su época dorada. Más útil es fijarse en tres parámetros y en cómo se traducen en la mesa.

Dureza de la esponja. La Mark V clásica monta una esponja de dureza media, en torno a los 43–45° en las escalas actuales. No es una esponja blanda de iniciación pura, pero tampoco tiene la rigidez de las tensadas de ataque contemporáneas. Ese punto intermedio es la clave de su carácter: ofrece un tacto claro en el golpeo sin castigar al jugador que aún no tiene una técnica de impacto depurada.

Superficie (topsheet). El caucho exterior es liso y prácticamente sin adherencia. A diferencia de las gomas chinas pegajosas, la Mark V no «atrapa» la pelota: genera el efecto por fricción y por la deformación de la esponja, no por tack. Esto tiene una consecuencia directa y muy valorada: es poco sensible al efecto entrante. Los saques cargados y las bolas con mucha rotación del rival la afectan menos que a una goma pegajosa, lo que perdona errores de lectura del efecto contrario.

Grosores. Está disponible en un abanico amplio, de 1,0 mm hasta MAX, y esa variedad es más relevante de lo que parece: la misma goma se comporta de forma muy distinta según el grosor. En 1,5–1,8 mm es una goma de puro control, ideal para el revés de un jugador de bloqueo o para iniciación avanzada. En 2,0 mm o MAX gana velocidad y salida de bola, acercándose a un registro más ofensivo. Elegir bien el grosor es, en la práctica, elegir qué Mark V se quiere.

Comportamiento en juego

Juego corto y recepción

Es, probablemente, el terreno donde la Mark V sigue siendo sobresaliente. La dejada corta sale con una naturalidad notable: la ausencia de un salto excesivo y su control permiten colocar la bola corta sobre la mesa con muy poco riesgo. En la recepción de saques cargados, su baja sensibilidad al efecto es una ventaja real; la pelota no se dispara ni se cae con la facilidad con que lo haría en una goma más pegajosa o más tensada. Para un jugador que basa su juego en la lectura, la colocación y la construcción del punto, esto es oro.

Bloqueo

El bloqueo es sólido y previsible, que es exactamente lo que se le pide. Al no ser una goma explosiva, la bola no se marcha larga con facilidad. Eso sí, exige una pequeña corrección técnica: conviene bloquear con el ángulo de pala algo más abierto de lo habitual, porque una goma tan controlada tiende a llevar la pelota hacia la red si se juega de forma pasiva. No es un defecto, sino una característica que se asimila en pocas sesiones.

Topspin y ataque

Es donde la Mark V muestra su edad. Genera un topspin correcto, consistente y muy colocable, perfectamente válido para abrir sobre bola cortada y para el intercambio a media distancia. Pero le falta la potencia y el agarre de las tensadas modernas para cerrar puntos con autoridad frente a rivales de buen nivel. Los power loops no salen especialmente rápidos ni con la rotación agresiva que hoy se da por supuesta en una goma de ataque. En el intercambio próximo a la mesa y en el ataque de colocación cumple con creces; para un juego de fuerza y aceleración desde la distancia media-larga, se queda corta.

Consistencia y durabilidad

Dos virtudes que rara vez aparecen en las fichas técnicas pero que pesan en el uso real. La Mark V es extraordinariamente consistente: la respuesta es la misma golpe tras golpe, sin sorpresas. Y es muy duradera; el caucho aguanta bien el paso del tiempo y mantiene sus prestaciones durante más horas de juego que muchas tensadas, que pierden tensión y «mueren» con relativa rapidez. Para quien no cambia de goma cada dos meses, esto se traduce en una relación coste-rendimiento difícil de igualar.

A favor

  • Control muy alto en juego corto, bloqueo y recepción
  • Baja sensibilidad al efecto entrante: perdona errores de lectura
  • Consistencia sobresaliente: respuesta homogénea y predecible
  • Durabilidad muy por encima de la media, con gran relación calidad-precio
  • Ligereza: cómoda de montar incluso en maderas ya pesadas
  • Versatilidad de grosores para ajustar su carácter al puesto y al nivel

En contra

  • Velocidad moderada frente a las tensadas: no se impone por potencia
  • Efecto correcto pero no destacado: el topspin es válido, no dominante
  • Ataque de cierre limitado contra buen nivel desde media-larga distancia
  • Exige un pequeño ajuste de ángulo en el bloqueo al venir de gomas rápidas
  • Su fama histórica puede inflar expectativas: sin speed glue es más contenida

A qué tipo de jugador va dirigida

La Mark V tiene sentido, sobre todo, para tres perfiles. El jugador de control y ataque medido, que construye el punto con colocación y consistencia más que con potencia bruta, encontrará en ella una compañera fiable, sobre todo en el revés. El jugador en iniciación avanzada, que ya ha superado las gomas de club más lentas y quiere una lámina que le enseñe a generar su propio efecto y a controlar la bola sin que la goma «juegue por él»: aquí es una herramienta pedagógica excelente, especialmente en 1,8 o 2,0 mm. Y el jugador veterano o de presupuesto ajustado que valora la durabilidad y la consistencia por encima del último punto de velocidad, y prefiere una goma noble y previsible a una tensada que exige recambio frecuente.

Por el contrario, el jugador ofensivo moderno que basa su juego en la velocidad de impacto y en topspins agresivos desde la distancia probablemente sentirá que la Mark V le frena. Para ese perfil, el mercado ofrece hoy opciones más ajustadas.

Comparación con alternativas directas

Para situarla frente a lo que hoy elige un jugador que busca control con posibilidad de ataque, conviene contrastarla con dos referencias habituales de gama de entrada-media. Frente a una tensada blanda como la Rakza 7 Soft —de la propia Yasaka— o a una Rozena de Butterfly, la Mark V ofrece más control puro y mayor durabilidad, pero cede en salida de bola, en agarre para el topspin y en el «plus» de velocidad que dan las esponjas tensadas. Dicho de otro modo: la Mark V es la opción del jugador que prioriza la fiabilidad y el tacto clásico; las tensadas modernas son la elección de quien quiere que la goma le aporte una parte del ataque. No hay una respuesta universal; depende de qué se le pida a la pala.

Combinaciones recomendadas

Cómo montarla según lo que busques

  • Madera allround de 5 capas + Mark V 1,8 mm en el revés — puro control y construcción, la combinación más fiel a su carácter.Control
  • Madera allround-ofensiva + Mark V MAX en el drive — gana salida de bola sin renunciar a la consistencia clásica.Ataque medido
  • Madera de club + Mark V 1,5–1,8 mm — herramienta pedagógica para la iniciación avanzada: enseña a generar efecto propio.Iniciación avanzada

Calificación por dimensiones

Velocidad6.0/10
Efecto (topspin)6.5/10
Control9.5/10
Recepción / tolerancia al efecto9.0/10
Bloqueo8.5/10
Durabilidad9.0/10
Relación calidad-precio9.0/10
Veredicto

Un clásico que envejece sin volverse irrelevante.

La Mark V ha perdido el trono de la alta competición que ocupó durante décadas, y sin el antiguo pegamento rápido ya no es la goma explosiva que fue. Pero eso no la ha convertido en pieza de museo, sino en algo distinto y todavía útil: una goma de control noble, consistente y duradera, que resuelve con solvencia el juego cercano a la mesa y perdona la lectura del efecto contrario. Si buscas velocidad y un topspin dominante, hoy hay mejores opciones. Si buscas una goma honesta, predecible y que te dure, sigue siendo una recomendación vigente más de cincuenta años después.

7.8/10
Recomendadapara el jugador de control y ataque medido, la iniciación avanzada y el veterano que valora durabilidad