Stiga
Allround Classic.
La madera más vendida de la historia. Cinco chapas, sin carbono: medio siglo enseñando a jugar y devolviendo exactamente lo que se pone en el golpe.

Galería.
3 imágenesLa Stiga Allround Classic no necesita presentación en los clubes de tenis de mesa, y sin embargo merece que se la explique con calma. Desde su aparición en 1967 ha acompañado a varias generaciones de jugadores, ha superado el millón de unidades vendidas y sigue apareciendo, décadas después, en las estanterías de cualquier tienda especializada. Pocos productos deportivos pueden presumir de semejante continuidad.
Conviene preguntarse por qué. En un mercado saturado de maderas con capas de carbono, fibras sintéticas y promesas de velocidad extrema, ¿qué hace que una sencilla madera de cinco chapas mantenga su vigencia? Este análisis trata de responder sin caer en la nostalgia ni en el entusiasmo fácil: qué ofrece realmente la Allround Classic sobre la mesa, para qué tipo de jugador tiene sentido hoy y en qué casos conviene mirar hacia otras opciones.
Qué es y para qué se concibió
La categoría allround —o «todo terreno»— designa a las maderas de velocidad contenida pensadas para un juego versátil, en el que el control prima sobre la potencia. No están diseñadas para ganar el punto de un solo golpe, sino para permitir todo tipo de recursos: ataque medido, bloqueo, cambios de ritmo y un juego cercano a la mesa cómodo y previsible.
La Allround Classic es, seguramente, el arquetipo de esta categoría. Su construcción es deliberadamente sencilla: cinco chapas de madera natural, sin refuerzos de carbono ni materiales sintéticos. Las capas exteriores son de limba, una madera de dureza media y tacto agradable; el núcleo y las capas intermedias son de ayous, ligera y elástica. Conviene tomar esta composición como la receta habitual de este tipo de maderas más que como un dato cerrado: las cifras de peso (unos 85 g) y grosor (5,1–5,2 mm) varían de una unidad a otra —algo normal en cualquier tablero de chapas naturales— y la ficha oficial no siempre es fácil de contrastar. Esa combinación, en cualquier caso, explica buena parte de su comportamiento: ni rígida ni blanda en exceso, flexiona de forma progresiva y comunica con claridad lo que ocurre en el impacto.
Comportamiento en juego
Lo primero que transmite la Allround Classic es sensación. La flexión de las chapas y la ausencia de capas rígidas hacen que el jugador perciba con nitidez el contacto de la pelota, tanto en golpes de toque como en el juego cercano. Es una madera que «habla», y esa comunicación resulta especialmente valiosa cuando se está construyendo la técnica.
En cuanto a velocidad, hay que ser honesto: la Allround Classic no es rápida por sí sola. Frente a maderas ofensivas modernas cede terreno con claridad en el golpe potente y en el ataque desde media distancia. Pero esa aparente limitación es en realidad su razón de ser. Al no aportar velocidad «gratuita», obliga al jugador a generar la energía con su propio gesto, y eso la convierte en una herramienta pedagógica notable: quien aprende a golpear con esta madera desarrolla una mecánica más limpia, porque el material no perdona los atajos. Además, su construcción es flexible: si se golpea con decisión, el tablero se dobla, almacena energía y la devuelve con más empuje del que su nota de velocidad haría prever. Quien sepa cargar el golpe encontrará aquí más velocidad de la que sobre el papel cabría esperar.
El control es su gran virtud, y aquí las opiniones de los usuarios coinciden con notable unanimidad. En el bloqueo, en la dejada y en el juego de toque cerca de la mesa, la madera ofrece una previsibilidad que inspira confianza. El topspin de apertura sale de forma natural, con un arco cómodo, siempre que el jugador acompañe el gesto: al tratarse de una madera flexible, rinde mejor con golpes liftados que con impactos planos y secos.
Conviene señalar también sus límites reales. La zona óptima de golpeo —el llamado sweet spot— no es especialmente amplia, de modo que los impactos descentrados pierden bastante rendimiento y pueden notar un tacto algo «muerto». Y en el juego a distancia, cuando el intercambio se aleja de la mesa y exige potencia, la madera se queda corta. No es un defecto de fabricación, sino la consecuencia lógica de su filosofía: la Allround Classic está pensada para el control cercano, no para el peloteo ofensivo de larga distancia.
A favor
- Control de referencia, de los mejores de su clase
- Tacto noble y feedback nítido: enseña a sentir la bola
- Flex que esconde más velocidad de la que aparenta
- Tolerante con las gomas: acepta tensor medio o china dura
- Excelente relación prestaciones-precio y disponibilidad total
- Madera probada, medio siglo en catálogo
En contra
- Sweet spot contenido: castiga los golpes descentrados
- Se queda corta para el juego ofensivo de media y larga distancia
- Rinde mejor con golpes liftados que con impactos planos
- Cifras de peso y grosor variables según la unidad y la fuente
Combinación con gomas
El comportamiento final de cualquier madera depende en gran medida de las gomas que la acompañan, y en el caso de la Allround Classic la elección resulta determinante. Al ser una base de velocidad contenida, admite muy bien gomas modernas de tensión, que aportan la velocidad y el efecto que la madera no ofrece por sí misma, sin renunciar por ello a su excelente control.
Para un jugador en formación, una combinación equilibrada —una goma de dureza media en el drive y un revés algo más controlado— extrae lo mejor de la madera y facilita el aprendizaje de los gestos fundamentales. Los jugadores más ofensivos que quieran conservar el tacto de esta base suelen recurrir a gomas de tensión de gama alta, asumiendo que el conjunto seguirá siendo más lento que un equipo montado sobre una madera de carbono.
Tres montajes que funcionan
- Tensor de dureza media a ambos lados — un drive equilibrado y un allround ofensivo sin sobresaltos, aprovechando el control de la madera.Allround
- Tensor de gama alta para el jugador ofensivo — suma velocidad y efecto conservando el tacto de la base, a cambio de seguir por debajo de un equipo de carbono.Ofensivo
- Goma controlada de dureza media a dos caras — la plataforma más noble para construir la técnica desde cero sin que la velocidad sabotee el aprendizaje.Iniciación
Para qué jugador es
La Allround Classic tiene destinatarios muy claros. Es una elección excelente para el jugador principiante o en formación que quiere construir su técnica sobre una base honesta y controlada. Le permitirá progresar durante mucho tiempo, mejorando su equipo simplemente cambiando las gomas, sin necesidad de sustituir la madera.
Resulta igualmente adecuada para el jugador allround o defensivo-activo que prioriza la seguridad, la colocación y el juego de toque sobre la potencia bruta. En sus manos, la madera se convierte en una herramienta fiable y consistente. Y la aprecia también el jugador experimentado que busca sensaciones, aquel que, después de años con maderas rápidas, redescubre el placer de un material que comunica cada contacto y premia la técnica por encima de la fuerza.
En cambio, no es la madera indicada para el atacante moderno que basa su juego en el topspin potente desde media y larga distancia. Ese jugador encontrará frustrante su falta de velocidad y echará de menos el impulso extra de una base más rápida o reforzada con carbono.
Comparación con alternativas
Dentro de la propia gama Stiga, la Allround Classic convive con la versión WRB, que incorpora un mango hueco (Weight Reduction Balance) que aligera el conjunto y desplaza ligeramente el balance hacia la cabeza. La diferencia en juego es sutil pero perceptible: la WRB resulta algo más manejable en el juego rápido de muñeca. Es una cuestión de preferencia personal más que de rendimiento objetivo.
Frente a maderas allround de otras marcas, como la clásica Yasaka Sweden Extra o diversas propuestas de gama media de Butterfly, la Stiga se distingue por su tacto flexible y su enorme disponibilidad: es difícil encontrar una tienda que no la tenga. Quien busque el mismo espíritu pero con algo más de velocidad puede mirar hacia la Stiga Allround Evolution, ligeramente más rápida y de construcción algo más moderna, aunque a costa de parte de ese tacto tan característico de la versión clásica.
Un apunte práctico para quien la compre. Stiga ha lanzado en años recientes productos que comparten apellido —versiones con carbono o de cabeza con forma distinta, del tipo Cybershape— que no son esta madera: son tableros diferentes, con otro comportamiento y otras cifras, y no deben confundirse con la Allround Classic de cinco chapas de toda la vida.
Preguntas frecuentes
¿Es la Stiga Allround Classic una buena madera para empezar?
Sí, es una de las opciones más recomendadas para iniciarse. Su alto control y su tacto comunicativo facilitan el aprendizaje de la técnica correcta, y permite progresar durante años cambiando únicamente las gomas.
¿Qué gomas van bien con esta madera?
Combina muy bien con gomas de tensión modernas de dureza media, que aportan la velocidad y el efecto que la madera no ofrece por sí sola, manteniendo su excelente control. Es una base muy versátil.
¿Sirve para un jugador ofensivo?
Para un ataque cercano a la mesa y medido, sí. Para un juego ofensivo moderno basado en el topspin potente desde media y larga distancia, se queda corta de velocidad; en ese caso conviene mirar hacia maderas más rápidas o reforzadas con carbono.
¿Qué diferencia hay entre la Allround Classic y la versión WRB?
La WRB incorpora un mango hueco que aligera el conjunto y desplaza el balance hacia la cabeza, lo que la hace algo más manejable. La diferencia es sutil y responde más a la preferencia personal que a una mejora objetiva de rendimiento.
¿Por qué es tan flexible y qué implica eso?
Su construcción de cinco chapas de madera natural, sin refuerzos rígidos, le da una flexión progresiva. Esto se traduce en más control y mejor tacto, pero también significa que rinde mejor con golpes liftados que con impactos planos.
Calificación por dimensiones
Medio siglo enseñando a sentir la bola.
La Allround Classic no es una madera espectacular, y precisamente ahí reside su valor: es coherente, honesta y pedagógica, hace exactamente lo que promete y no esconde sus limitaciones tras la retórica del marketing. Su control es sobresaliente, su tacto resulta difícil de igualar en su rango de precio y su capacidad para enseñar buena técnica la mantiene vigente casi sesenta años después. No es la madera para todos ni para siempre: quien aspire a un ataque potente desde media y larga distancia terminará necesitando algo más rápido o reforzado con carbono. Pero como base para aprender, como compañera de un juego de control o como reencuentro con las sensaciones que se pierden en las maderas modernas, sigue siendo una recomendación sensata. Que haya superado el millón de unidades no es casualidad.