Nittaku
Latika.
Cinco chapas de madera pura nacidas de la Kasumi Basic: control noble, tacto comunicativo y una relación calidad-precio difícil de igualar. Velocidad suficiente sin pretender ser la más rápida.

Galería.
2 imágenesDentro del catálogo de maderas de Nittaku conviven nombres muy reconocidos —Acoustic, Violin, Septear— y otros que pasan más desapercibidos pese a ofrecer un rendimiento notable. La Latika pertenece a este segundo grupo: una madera ofensiva de cinco chapas, sin fibras, desarrollada a partir de la Kasumi Basic que popularizó la japonesa Kasumi Ishikawa. No es una madera llamativa ni especialmente publicitada, pero acumula una reputación sólida entre quienes buscan control, tacto y un precio contenido.
En esta review analizamos qué ofrece realmente sobre la mesa, para qué jugador está pensada y cómo se sitúa frente a sus alternativas directas.
Contextualización del producto
La Latika nace como una evolución de la Kasumi Basic, la madera con la que Kasumi Ishikawa alcanzó los cuartos de final del Campeonato del Mundo de Yokohama en 2009. Nittaku la presenta como una madera versátil, pensada para el jugador que quiere una base de control fiable sobre la que construir un juego ofensivo sin sobresaltos. El relato comercial insiste en la elegancia y el equilibrio; lo verificable, como siempre, es lo que se percibe sobre la mesa.
Estructuralmente estamos ante una madera ofensiva de cinco chapas de madera pura, sin capas sintéticas, con limba en las caras externas. Es una fórmula clásica y muy contrastada: la limba aporta un tacto blando y comunicativo en el toque y una superficie que agarra bien la pelota en los golpes de rotación, mientras que la construcción de cinco chapas busca un compromiso equilibrado entre velocidad y control. No hay aquí ninguna pretensión de romper moldes, sino una interpretación bien resuelta de un concepto muy conocido.
Conviene diferenciar la Latika de madera pura de sus variantes. Nittaku ofrece también la Latika Carbon —que incorpora fibra para ganar velocidad y rigidez— y la Latika 7 —de siete chapas—, además de la ya citada Latika Light, una versión más pequeña y ligera (en torno a 78 gramos) orientada a jugadores júnior y a quienes prefieren una pala manejable y de menor inercia. Son maderas de filosofía distinta; esta review se centra en la Latika de cinco chapas, que es la que define el carácter de la gama.
Especificaciones relevantes para el jugador
Más allá de la ficha técnica, conviene traducir los números a lo que importa cuando uno juega.
El grosor cercano a los 5,8 milímetros la sitúa en el rango habitual de las maderas ofensivas de cinco chapas. No es una madera fina ni gruesa en exceso, lo que contribuye a su comportamiento equilibrado y a una zona de contacto amplia y previsible.
El peso ronda los 88 gramos en la versión estándar. Es un valor medio-alto que aporta estabilidad y sensación de solidez en el impacto, aunque, al tratarse de madera natural, cada unidad varía ligeramente. Quien busque una pala más ágil y de menor inercia tiene en la Latika Light una alternativa pensada expresamente para ello.
En cuanto a la rigidez, la Latika es una madera flexible, pero con un matiz importante: es algo más dura y directa que otras maderas de control puro de la propia marca. Esa dureza ligeramente superior le sienta especialmente bien a la pelota de plástico actual, que tiende a requerir un punto más de firmeza para no perder velocidad, sin renunciar a la flexión que facilita el control y el arranque del efecto.
Comportamiento en juego
Aquí es donde la Latika justifica su reputación. Su mayor virtud no es una cifra concreta, sino la combinación de control alto y estabilidad.
Para un jugador ofensivo, la velocidad rara vez es el problema; lo difícil es dominarla. La Latika resuelve bien esa ecuación: es una madera rápida para tratarse de un cinco chapas de madera pura, pero nunca se siente descontrolada. La pelota permanece un instante más sobre la madera —ese dwell que tanto se aprecia en el juego de rotación— y eso se traduce en una sensación de sujeción y previsibilidad muy agradable.
En el top spin a corta y media distancia es donde mejor se expresa. La madera acompaña el gesto, permite abrir sobre bola cortada con comodidad y ofrece un margen de error generoso. La construcción del efecto es gradual y controlable, lo que la hace especialmente adecuada para el jugador que está afinando su técnica de topspin y necesita una base que le retroalimente con claridad.
El bloqueo y el contragolpe cerca de la mesa se benefician de esa misma docilidad y de la estabilidad que aporta su peso. La pelota va donde uno la dirige, y la retroalimentación constante ayuda a ajustar el ángulo con confianza. Es una madera tolerante, que perdona los golpes imperfectos y que, precisamente por ello, ayuda a progresar.
Ahora bien, conviene ser honesto con sus límites. La Latika no es una madera de pegada explosiva: para sacarle velocidad terminal hace falta buena técnica y aceleración propia, porque la madera no regala esa potencia. Del mismo modo, el juego alejado de la mesa no es su territorio natural. Se siente segura y rápida a corta y media distancia, pero al retroceder pierde algo de empuje y exige más al brazo. Los jugadores muy físicos que basan su juego en topspins potentes desde lejos encontrarán maderas más contundentes.
A favor
- Control muy alto sin renunciar a una velocidad suficiente para la mayoría de jugadores
- Tacto blando y comunicativo, con buena transmisión de la pelota en el impacto
- Gran estabilidad en el bloqueo y el juego cerca de la mesa
- Punto de dureza extra que le sienta bien a la pelota de plástico, manteniendo la flexión
- Relación calidad-precio sobresaliente: prestaciones de gama alta a un coste contenido
- Muy tolerante con distintos tipos de goma, lo que facilita la elección del recubrimiento
En contra
- La pegada terminal no es su punto fuerte; exige buena técnica para sacar velocidad máxima
- Pierde eficacia en el juego lejano a la mesa
- El jugador avanzado y muy físico puede echar en falta más velocidad y recorrido
- Menos «personalidad» y prestigio que otras maderas de la marca, algo intangible pero que pesa en la compra
Tipo de jugador al que va dirigida
La Nittaku Latika encaja especialmente bien con el jugador ofensivo en progresión que prioriza el control y la estabilidad sobre la potencia bruta, y que desarrolla su juego a corta y media distancia. Es una elección muy acertada para quien quiere una madera rápida pero dócil, sobre la que consolidar el topspin y el juego de colocación sin sentirse desbordado.
También resulta una opción muy sensata para el jugador que busca prestaciones altas con un presupuesto ajustado: la Latika ofrece buena parte de las virtudes de maderas más caras a un precio notablemente inferior. En cambio, el pegador puro, muy físico y de juego a distancia, probablemente encuentre maderas más contundentes y con más recorrido.
Combinación con gomas
Sobre las gomas, la Latika se lleva bien con recubrimientos tensionados de dureza media, que aprovechan su control sin restarle velocidad. Su tolerancia con distintos tipos de goma es una de sus bazas: admite desde recubrimientos de control hasta gomas más rápidas sin volverse incómoda. Combinada con gomas muy duras gana pegada, pero a costa de parte de la nobleza que la caracteriza.
Dos montajes que funcionan
- Tensor de dureza media a ambas caras — la configuración que mejor aprovecha su naturaleza: control y tacto conservando una velocidad suficiente para atacar con seguridad.Control ofensivo
- Tensor duro y rápido en el drive — para quien busque más pegada, aun a costa de parte de la nobleza y la docilidad que definen a la madera.Más pegada
Comparación con alternativas
La comparación más natural es con la propia Nittaku Acoustic, la madera estrella de la marca en el segmento de control. Ambas comparten filosofía —cinco chapas de madera pura, limba exterior, prioridad al tacto y al control—, pero hay matices. La Acoustic es algo más rápida y ofrece un tacto quizá más refinado y comunicativo, con esa «respuesta acústica» que le da nombre. La Latika, por su parte, es un punto más firme y directa, lo que la hace algo más cómoda con la pelota de plástico, y sobre todo cuesta bastante menos. Quien busque el máximo tacto y no repare en el precio puede inclinarse por la Acoustic; quien priorice la relación calidad-precio encontrará en la Latika una compañera casi tan capaz por menos dinero.
Fuera de la marca, su rival clásico es la Butterfly Petr Korbel, otra referencia entre las maderas de cinco chapas ofensivas. La Korbel suele percibirse como algo más rígida y directa, con una respuesta más seca y una pegada más inmediata. La Latika ofrece un tacto más blando y una construcción del efecto más gradual. La elección depende, de nuevo, de si se prioriza la pegada inmediata o la sensación y el control.
Dentro de la propia gama, la Latika Carbon incorpora fibra para aumentar velocidad y rigidez: gana pegada y juego lejano, pero sacrifica buena parte del tacto y la docilidad que definen a la Latika de madera pura. No son sustitutas, sino respuestas a necesidades diferentes. Si lo que se busca es precisamente la sensación clásica de control, la versión con carbono no es el camino.
Preguntas frecuentes
¿Es la Nittaku Latika una madera adecuada para principiantes?
Es una excelente opción para el jugador en progresión con cierta base técnica, e incluso para el principiante que ya golpea con soltura, gracias a su control alto y su tolerancia. Un debutante absoluto que aún esté afianzando el golpeo puede beneficiarse antes de una madera más lenta y de control puro, pero la Latika es una de las maderas ofensivas más accesibles para dar el salto.
¿Qué diferencia hay entre la Latika y la Latika Light?
La Light es una versión más pequeña y ligera (en torno a 78 gramos frente a los 88 de la estándar), pensada para jugadores júnior o para quienes prefieren una pala manejable y de menor inercia. La estándar aporta más estabilidad y solidez en el impacto.
¿Qué gomas combinan mejor con la Latika?
Recubrimientos tensionados de dureza media aprovechan bien su equilibrio entre control y velocidad. Su buena tolerancia con distintos tipos de goma facilita la elección: admite desde gomas de control hasta recubrimientos más rápidos. Las gomas muy duras aumentan la pegada, pero reducen parte del tacto que la distingue.
¿Merece la pena frente a la Nittaku Acoustic?
Depende del presupuesto y de las prioridades. La Acoustic es algo más rápida y ofrece un tacto quizá más refinado, pero cuesta más. La Latika ofrece un control y una estabilidad muy similares, con un punto extra de firmeza para la pelota de plástico, a un precio bastante inferior. Como relación calidad-precio, la Latika es difícil de superar.
Calificación por dimensiones
Rinde por encima de su discreta fama.
La Nittaku Latika es una de esas maderas que rinden por encima de lo que su discreta fama sugiere. Su propuesta —control muy alto, tacto agradable, buena estabilidad y un punto de firmeza que le sienta bien a la pelota actual— responde a un tipo de juego atemporal: el del jugador ofensivo que construye el punto con efecto y colocación más que con fuerza. No es la madera más rápida ni la más contundente, y no lo pretende. Lo que la distingue de verdad es su relación calidad-precio: ofrece buena parte de las virtudes de maderas más caras y prestigiosas a un coste sensiblemente menor. Para el jugador en progresión que busca una base fiable sobre la que crecer, o para el que quiere prestaciones altas sin vaciar la cartera, la Latika es una elección difícil de lamentar.