DHS
Power G7.
La madera de siete capas que democratizó el salto al ataque: all-wood, controlable y con un tiempo de contacto largo, a un precio difícil de igualar.

Galería.
2 imágenesPocas maderas han encontrado un hueco tan claro en el mercado como la DHS Power G7. En un catálogo donde el fabricante chino es sobre todo conocido por sus gomas —las omnipresentes Hurricane— y por bases de gama alta ligadas a jugadores de élite, la Power G7 ocupa un lugar distinto: el del jugador que quiere dar el salto desde una madera de cinco capas hacia una base de siete, algo más rápida y estructurada, sin gastar el dinero de una pala tope de gama ni renunciar al control que ya tenía.
Es una madera que aparece una y otra vez en las conversaciones sobre «primera madera seria» y en las listas de mejor relación calidad-precio. En este análisis repasamos qué propone realmente sobre la mesa, para qué perfil de jugador tiene sentido, cómo se comporta frente a alternativas de construcción parecida y dónde están sus límites. El objetivo no es repetir el argumentario del fabricante, sino ayudarte a decidir si esta base encaja con tu juego.
Qué propone DHS con la Power G7
La Power G7 es una madera de siete capas íntegramente de madera, sin fibra de carbono ni arylate. Este dato de partida define ya su carácter: frente a las bases con composite —más rígidas, más rápidas y con un punto dulce más amplio y perdonador—, una madera all-wood de siete capas ofrece una salida de bola más progresiva, más sensación en el contacto y, por lo general, mejor control en el juego corto, a cambio de algo menos de velocidad bruta y estabilidad en los golpes descentrados.
La construcción combina dos maderas muy habituales en las bases ofensivas: la limba en las capas exteriores y el ayous en las cinco láminas interiores, incluido el núcleo. La limba es una madera relativamente blanda y con buen agarre, que favorece el tiempo de contacto (el dwell time, el tiempo que la bola permanece «enganchada» en la superficie antes de salir despedida) y facilita cargar efecto. El ayous, ligero, mantiene el peso a raya y aporta una respuesta elástica. Sobre esta base, DHS aplica un tratamiento superficial exterior —un enchapado medio-duro tratado— que busca sumar algo de potencia y velocidad al conjunto sin convertirlo en una tabla dura.
El resultado buscado es reconocible: una madera de ataque asequible que se sienta como madera, orientada al topspin y al juego cerca de la mesa. Conviene un apunte de clasificación: DHS la etiqueta como OFF+ en parte de su documentación comercial, pero el comportamiento descrito de forma coincidente por laboratorios de referencia y por la experiencia acumulada de usuarios la sitúa más bien en el rango OFF- / OFF. Tómese como una base ofensiva de velocidad moderada, no como una tabla explosiva.
Comportamiento en juego
Conviene ser honesto sobre el punto de partida: el análisis que sigue se apoya en las especificaciones del fabricante, en los ensayos publicados por laboratorios especializados y en la valoración coincidente de un número muy elevado de jugadores y reseñadores, no en semanas de uso personal con esta madera concreta. Dicho esto, en el caso de la Power G7 el volumen de opiniones es tan alto y tan consistente que permite trazar un retrato fiable de su comportamiento.
En velocidad, la Power G7 es una madera claramente ofensiva pero de registro moderado dentro de su categoría. Comparte construcción de siete capas con bases de corte más rápido, pero se sitúa un peldaño por debajo en velocidad pura: es más flexible y menos directa que, por ejemplo, la Tibhar Samsonov Force Pro, de esquema muy similar. Esa velocidad contenida no es un defecto, sino su razón de ser: no dispara la pelota a la mínima, lo que la hace manejable para quien viene de una base más lenta y todavía afina el golpeo. Cuando el jugador acelera de verdad, hay potencia suficiente para atacar cerca de la mesa; lo que no ofrece es la penetración de una madera rígida a media-larga distancia.
En sensación y tiempo de contacto está uno de sus mejores argumentos. Al ser una madera all-wood con limba exterior, genera un tiempo de contacto largo y una sensación nítida en el impacto. Para el jugador de topspin esto se traduce en dos ventajas concretas: mayor capacidad para cargar la bola de efecto y una salida más progresiva y predecible. Los usuarios coinciden en describir un buen dwell, especialmente favorable en las aperturas sobre bola con corte y en el topspin rotado. El reverso de esa sensación es una vibración algo más marcada en el contacto que la de muchas maderas con fibra: no es molesta, pero está ahí, y forma parte de su carácter maderoso.
La trayectoria es media o ligeramente alta, lo que ayuda a pasar la red con margen y facilita imprimir efecto. Es una madera que premia al jugador que juega con arco y busca rotación por encima de la velocidad plana. En saque se comporta con solvencia: permite tanto saques cortos y muy rotados como largos y rápidos, gracias a esa combinación de tacto y control.
En control y juego corto, al no ser una base explosiva y ofrecer buen tacto, la Power G7 se maneja con comodidad: dejadas, flips, toques y empujes bajos resultan más sencillos que con maderas rígidas y saltarinas. Es precisamente uno de los motivos por los que se la recomienda tanto como primera madera «seria»: conserva buena parte del control de una base de cinco capas mientras añade algo de velocidad y estructura.
Su punto más discutible es el punto dulce y la estabilidad. Al carecer de fibra, la Power G7 tiene un punto dulce más contenido que el de una madera con carbono o arylate: los golpes descentrados pierden más velocidad y se sienten menos sólidos. Para un jugador de golpeo limpio no supone problema; para quien todavía no impacta la bola con precisión de forma consistente, es un factor a tener en cuenta. Algunos usuarios también señalan cierta tendencia a sacar bolas muy profundas cuando se juega alejado de la mesa, coherente con su carácter de base pensada para el juego cercano.
A favor
- Relación calidad-precio excepcional: prestaciones de madera ofensiva seria muy por debajo de la gama alta
- Transición ideal desde cinco capas, sin renunciar al control previo
- Buen tiempo de contacto y sensación maderosa: favorece cargar efecto
- Excelente en el juego corto y de control: dejadas, empujes y toques
- Muy solvente en el saque, corto y rotado o largo y rápido
En contra
- Punto dulce contenido: al no llevar fibra, perdona menos los golpes descentrados
- Velocidad limitada a media-larga distancia; pensada para el juego cerca de la mesa
- Vibración algo marcada, coherente con su construcción all-wood
- Requiere sellado antes de pegar las gomas para no arrancar fibras al despegarlas
- Mango voluminoso: se percibe grande para manos pequeñas
Para qué jugador es
La Power G7 encaja especialmente bien con el jugador ofensivo de spin que juega cerca o a media distancia de la mesa y busca una base con buena relación calidad-precio. Es una buena elección para el jugador allround avanzado que quiere dar el salto a una madera de siete capas, algo más rápida, sin perder el control del que ya dispone; para el atacante de topspin que agradece un tiempo de contacto largo y prioriza la rotación sobre la velocidad plana; y para quien monta su primer equipo ofensivo «en serio» con un presupuesto ajustado y no quiere gastar de más en la madera.
En cambio, si tu juego se define por la potencia lejana, los remates a máxima velocidad y una salida de bola inmediata, o si buscas el punto dulce amplio y perdonador de una base con carbono, probablemente te sientas más cómodo con una madera con fibra o con una all-wood de corte más rígido y directo.
Comparativa con alternativas directas
Frente a la Tibhar Samsonov Force Pro. Es la comparación más citada, porque ambas comparten la construcción de siete capas limba-ayous. La Samsonov Force Pro resulta algo más rápida, más rígida y más directa; la Power G7 es más flexible, con más tiempo de contacto y más vibración, y por tanto más orientada al control y al efecto. En la práctica: la Tibhar para quien quiere algo más de velocidad y penetración, la DHS para quien prioriza tacto, control y, sobre todo, precio.
Frente a una madera de cinco capas clásica (tipo Stiga Allround o similar), la Power G7 es el paso siguiente: más velocidad, más estructura y una salida de bola algo más ofensiva, a cambio de un punto dulce algo menos generoso en el contacto suave. Es precisamente el recorrido para el que está diseñada.
Frente a una base con carbono de gama media, la diferencia es de filosofía. Una madera con fibra ofrecerá más velocidad, más rigidez y un punto dulce más amplio y perdonador; la Power G7 responde con más sensación de madera, mejor control en el juego corto y un precio muy inferior. No es que una sea mejor: responden a prioridades distintas.
Cómo montarla
Por su carácter —ofensiva pero controlable, orientada al spin y al juego cercano— la Power G7 admite bien un montaje asequible y coherente con su filosofía. Conviene recordar que la madera exige sellado antes de pegar las gomas, un paso que en esta base no es opcional si se quiere preservar la superficie a la hora de despegarlas.
Un montaje que funciona
- DHS Skyline 3 en el drive — una goma china tacky que aporta rigidez y efecto en la apertura, exprimiendo el carácter rotador de la madera.Drive
- Yasaka Rakza 7 en el revés — un tensor europeo versátil que suma velocidad y facilidad de bloqueo sin exigir una base más rápida.Revés
- Conjunto orientado al ataque con presupuesto contenido, en línea con lo que la propia madera ofrece: prestaciones serias sin coste de gama alta.Económico
Preguntas frecuentes
¿La DHS Power G7 lleva carbono?
No. Es una madera de siete capas íntegramente de madera (limba en el exterior y ayous en el interior), sin fibra de carbono ni arylate. Ese es el origen de su sensación maderosa y de su buen control en el juego corto.
¿Es una buena primera madera para pasar de cinco a siete capas?
Sí, es uno de sus usos más recomendables. Añade velocidad y estructura respecto a una base de cinco capas manteniendo buena parte del control, y su precio la hace especialmente atractiva para ese paso.
¿Por qué hay que sellarla?
La superficie exterior necesita lacarse o sellarse para evitar que, al despegar las gomas, se arranquen fibras de la madera. Es un cuidado recomendable en esta base concreta y conviene hacerlo antes de montar las gomas por primera vez.
¿Sirve para jugar lejos de la mesa?
No es su terreno ideal. Está pensada sobre todo para el juego cerca y a media distancia; alejado de la mesa se queda algo corta de velocidad y penetración, y algunos jugadores notan cierta tendencia a sacar bolas demasiado profundas.
¿Con qué gomas combina bien?
Admite bien tanto gomas chinas tacky (tipo DHS Skyline 3 o Hurricane) en el drive, para exprimir el efecto, como tensores europeos versátiles (tipo Yasaka Rakza 7) en el revés. Al no ser una madera extremadamente rápida, no exige gomas muy duras para rendir.
Calificación por dimensiones
La madera de siete capas que democratizó el salto al ataque.
La DHS Power G7 es una madera de ataque coherente y muy bien resuelta para lo que cuesta. No pretende competir con las bases tope de gama en velocidad ni en punto dulce, y esa renuncia es justamente lo que la hace valiosa: ofrece una salida progresiva, un buen tiempo de contacto y un control notable a un precio difícil de igualar. Sus límites son claros y fáciles de asumir si conoces tu juego: un punto dulce contenido, velocidad pensada para el juego cercano y la necesidad de sellarla antes de montarla. Con esas cartas sobre la mesa, es una de las opciones más recomendables para dar el salto desde una madera de cinco capas hacia una base ofensiva de siete sin gastar de más ni perder el control que ya se tenía.