Butterfly
Primorac.
La clásica de cinco chapas de madera pura que enseñó a media generación a atacar. En plena era del carbono, el buen tacto nunca pasa de moda.

Galería.
2 imágenesHay maderas que se ganan su prestigio a base de tecnología, y otras que lo hacen a base de años. La Butterfly Primorac pertenece al segundo grupo. Bautizada con el nombre del croata Zoran Primorac —uno de los grandes atacantes europeos de las décadas de los ochenta y noventa—, es una madera enteramente de madera, sin fibra de ningún tipo, que lleva décadas en catálogo y que Butterfly sigue vendiendo en grandes cantidades. En un mercado obsesionado con el carbono, sorprende que una construcción tan sencilla mantenga semejante vigencia.
En esta review analizamos por qué la Primorac sigue siendo una compra sensata, para qué jugador está pensada y cómo se sitúa frente a sus alternativas más directas.
Conviene aclarar algo desde el principio, porque es la causa de más de una compra equivocada: existen varias maderas con el nombre «Primorac» en el catálogo de Butterfly. Esta review se refiere a la Primorac clásica de cinco chapas de madera, la de toda la vida. No debe confundirse con la Primorac Carbon, que incorpora fibra de carbono y ofrece un comportamiento mucho más rápido y rígido, ni con ediciones especiales posteriores. Volveremos sobre esa diferencia más adelante, porque es determinante.
Contextualización del producto
La Primorac nace en una época en la que las maderas de ataque de referencia eran, casi todas, construcciones de madera pura. La fibra existía, pero no dominaba el mercado como hoy. En ese contexto, Butterfly diseñó una madera de cinco chapas pensada para el atacante moderno de su tiempo: rápida sin ser incontrolable, y con un tacto lo bastante rico como para permitir un juego variado de topspin, bloqueo y toque corto.
Su virtud principal reside precisamente en esa ausencia de fibra. Una madera enteramente de madera vibra y «habla» con el jugador de una forma que las capas de carbono o arylate tienden a acallar. La pelota permanece un instante más sobre la superficie —lo que técnicamente llamamos dwell, el tiempo de contacto entre bola y goma— y ese instante extra es oro para construir efecto, dosificar la fuerza y colocar la pelota con precisión.
Butterfly la clasifica oficialmente como OFF− (ofensiva, en el escalón inferior de esa categoría), aunque una parte considerable de los jugadores la percibe más cerca del ALL+: una madera claramente jugable a media distancia, pero sin la contundencia de una madera ofensiva pura. Esa discrepancia entre la etiqueta y la sensación es reveladora: la Primorac es rápida sobre el papel, pero su carácter es el de una madera controlada y comunicativa antes que el de un arma de velocidad.
Especificaciones relevantes para el jugador
Más allá de la ficha técnica, conviene traducir los números a lo que se percibe con la pala en la mano.
El grosor, en torno a los 5,5–5,7 milímetros, es el habitual de una madera ofensiva de cinco chapas. No busca velocidad bruta a base de espesor, sino una respuesta elástica y progresiva. Al flexar, la madera devuelve energía de forma gradual, lo que se traduce en esa sensación de «empujar» la pelota más que de «golpearla» secamente.
El peso se mueve, en la mayoría de las unidades, entre los 85 y los 90 gramos, con la variabilidad inevitable de cualquier producto fabricado a partir de maderas naturales. Como en toda madera, conviene tenerlo presente en la compra: una unidad ligera resulta más ágil y manejable en el juego rápido y el toque; una más pesada gana estabilidad y pegada en el golpeo potente, a costa de algo de maniobrabilidad. Si la tienda permite elegir el peso, merece la pena decidirlo según el estilo propio.
La ausencia de fibra es el dato más relevante de todos, aunque no aparezca como una cifra. Define por completo el carácter de la madera: máxima sensibilidad, tacto rico y una curva de respuesta muy lineal y previsible, sin el «salto» de energía que introducen las capas de carbono. A cambio, renuncia a la velocidad terminal y a la estabilidad extra que la fibra aporta en el juego alejado de la mesa.
Comportamiento en juego
Aquí es donde la Primorac justifica su longevidad. Su gran virtud no es una cifra, sino el control y la sensibilidad, y en ese terreno sigue siendo una referencia difícil de superar dentro del catálogo de Butterfly.
Lo primero que aprecia cualquier jugador que la prueba es la claridad de la retroalimentación. La madera transmite con enorme fidelidad qué está ocurriendo en el contacto: cuánto efecto lleva la pelota, con qué firmeza se ha golpeado, en qué punto de la goma se ha impactado. Esa comunicación constante es lo que la hace tan formativa y, a la vez, tan agradable para el jugador experimentado que valora el tacto por encima de la potencia.
En el top spin brilla su capacidad para construir el efecto. El tiempo de contacto generoso permite «cargar» la pelota con comodidad, imprimir un giro considerable y colocarla con precisión. El ángulo de salida es medio, cómodo para superar la red sobre bola cortada sin necesidad de correcciones bruscas. No es la madera que más acelera la pelota, pero sí una de las que permiten jugar el topspin con más margen y variedad, especialmente a corta y media distancia.
El bloqueo y el toque corto son, probablemente, donde más se disfruta. La sensibilidad de la madera hace que la dejada, el flick corto y el bloqueo pasivo salgan con una naturalidad notable; la pelota va donde se la envía y perdona los ajustes de ángulo mejor que una madera con fibra. Es una madera que invita al juego fino y variado, no solo a la fuerza.
Donde la Primorac muestra sus límites es en el juego de potencia y alejado de la mesa. Sin fibra que estabilice la respuesta y sin una gran reserva de velocidad, el jugador que pretenda intercambiar topspins fuertes desde atrás notará que le falta pegada y firmeza frente a una madera con carbono. La Primorac se defiende con dignidad a media distancia, pero el peloteo potente lejos de la mesa no es su terreno natural. Su filosofía es el control, no la velocidad terminal, y quien busque lo segundo mirará hacia otras maderas —empezando por la propia Primorac Carbon.
A favor
- Control y sensibilidad excepcionales, entre los mejores de su categoría
- Tacto rico y comunicativo, propio de una madera de cinco chapas sin fibra
- Respuesta lineal y previsible, muy fácil de dosificar
- Excelente para el juego fino: dejada, bloqueo y toque corto
- Enorme versatilidad según la goma que se le monte
- Calidad de fabricación contrastada y décadas de respaldo en el mercado
En contra
- Falta de velocidad terminal y de pegada frente a las maderas con fibra
- Menos estable y firme en el juego potente alejado de la mesa
- La variabilidad de peso entre unidades obliga a fijarse en la compra
- La confusión de nombres dentro de la gama Primorac facilita comprar la madera equivocada
Tipo de jugador al que va dirigida
La Butterfly Primorac encaja de forma natural con el jugador ofensivo o todoterreno que prioriza el control, el tacto y la variedad de juego por encima de la velocidad bruta. Es una elección especialmente acertada para quien construye el punto con topspin de colocación, alterna la fuerza con el juego corto y valora sentir la pelota en la pala.
Es también una madera muy adecuada como plataforma de aprendizaje y perfeccionamiento para el jugador intermedio con vocación ofensiva. A diferencia de una madera con fibra firme, la Primorac no disimula la técnica, pero tampoco castiga: su respuesta lineal y su tolerancia la convierten en un instrumento honesto con el que mejorar el golpeo sin el descontrol de una madera más rápida. Muchos jugadores la recomiendan, precisamente, para consolidar la técnica antes de dar el salto al carbono.
En cambio, el pegador moderno que busca velocidad terminal y estabilidad en el juego alejado encontrará limitada la Primorac clásica y hará mejor mirando hacia una madera con fibra —la Viscaria, la propia Primorac Carbon o cualquier ALC equivalente.
Combinación con gomas
Sobre las gomas, la Primorac es una madera muy agradecida y adaptable. Con tensionados europeos o japoneses de dureza media gana velocidad y un topspin más automático sin perder su tacto característico, y es probablemente la combinación más equilibrada para el atacante moderno. Admite igualmente gomas más lentas o de control para quien priorice el juego fino, e incluso recubrimientos chinos adherentes para quien busque un topspin muy giratorio de colocación. Su carácter neutro y comunicativo hace que se adapte al recubrimiento en lugar de imponerse sobre él.
Tres montajes que funcionan
- Tensor europeo o japonés de dureza media a dos caras — la configuración más equilibrada: velocidad y un topspin más automático sin perder el tacto. La opción por defecto para el atacante moderno.Ofensivo moderno
- Gomas de control o tensor blando a ambos lados — para quien prioriza el juego fino, la dejada y el bloqueo, exprimiendo la sensibilidad de la madera.Control / juego fino
- China adherente en el drive y tensor en el revés — para el topspin muy giratorio de colocación; la madera comunicativa aprovecha bien el efecto de la goma tacky.Estilo asiático
Comparación con alternativas
La comparación más importante es, otra vez, dentro de la propia casa, y es la que resuelve la principal confusión de compra.
La Primorac Carbon comparte nombre y filosofía de origen, pero es una madera radicalmente distinta. Al incorporar fibra de carbono, gana velocidad, rigidez y estabilidad, y pierde buena parte del tacto y la sensibilidad que definen a la clásica. No es una versión «mejorada», sino una respuesta a otra necesidad: la del jugador que quiere pegada y firmeza para el juego potente. Quien busque el control y la sensación de la Primorac de cinco chapas debe asegurarse de no comprar la versión de carbono por error, y viceversa.
Frente a la Butterfly Viscaria —la referencia ALC de la casa— el contraste es el que separa a toda madera de aire de una madera con fibra. La Viscaria es más rápida, más estable lejos de la mesa y más contundente en el golpeo potente; la Primorac ofrece a cambio un tacto más rico, una respuesta más lineal y un control superior en el juego corto. No compiten por lo mismo: la Viscaria es la elección del atacante moderno que quiere velocidad con control; la Primorac, la del jugador que antepone la sensación y la variedad.
Dentro del propio catálogo de maderas de madera de Butterfly, la Primorac convive con clásicos como la Korbel —de carácter muy parecido, quizá un punto más rápida y directa— o construcciones de aire más lentas y controladas. Entre ellas, la elección se decide por matices de velocidad y tacto más que por diferencias de concepto.
Fuera de Butterfly, prácticamente todas las marcas ofrecen maderas ofensivas de cinco chapas de madera a precios a menudo inferiores, y muchas rinden a un nivel muy cercano. La Primorac mantiene, no obstante, dos ventajas difíciles de replicar: una consistencia de fabricación muy alta y el respaldo de décadas de uso, que aporta la tranquilidad de estar ante un patrón perfectamente contrastado.
Preguntas frecuentes
¿Es la Butterfly Primorac adecuada para un jugador intermedio?
Sí, y es una de sus grandes bazas. Al no llevar fibra, ofrece una respuesta lineal y tolerante, con un control muy alto, que la convierte en una excelente plataforma para consolidar la técnica ofensiva sin el descontrol de una madera con carbono. Es tan válida para el intermedio con vocación de ataque como para el jugador avanzado que prioriza el tacto.
¿Qué diferencia hay entre la Primorac y la Primorac Carbon?
La Primorac clásica es una madera de cinco chapas de madera, sin fibra: muy sensible, controlada y comunicativa, pero con menos velocidad terminal. La Primorac Carbon incorpora fibra de carbono, lo que la hace mucho más rápida, rígida y estable en el juego potente, a costa de perder tacto y sensibilidad. Son maderas distintas para necesidades distintas; conviene no confundirlas en la compra.
¿Sirve la Primorac para jugar lejos de la mesa?
Se defiende a media distancia, pero no es su terreno natural. Sin fibra que estabilice la respuesta y con una velocidad contenida, el peloteo potente de topspin desde atrás le exige más de lo que ofrece. Para ese estilo son preferibles las maderas con fibra, como la Viscaria o la propia Primorac Carbon.
¿Qué gomas combinan mejor con la Primorac?
Es una madera muy adaptable. Con tensionados europeos o japoneses de dureza media gana velocidad y un topspin más automático manteniendo su tacto, y es la combinación más equilibrada para el atacante moderno. Admite igualmente gomas de control para el juego fino o recubrimientos chinos adherentes para un topspin muy giratorio de colocación.
¿En qué se diferencia de la Viscaria?
La Viscaria lleva fibra Arylate-Carbon: es más rápida, más estable lejos de la mesa y más contundente. La Primorac, sin fibra, ofrece más tacto, una respuesta más lineal y un mejor control en el juego corto. La Viscaria es para quien quiere velocidad con control; la Primorac, para quien antepone la sensación y la variedad.
Calificación por dimensiones
Que el buen tacto nunca pasa de moda.
La Butterfly Primorac no es la madera más rápida, ni la más estable lejos de la mesa, ni la que más ha evolucionado con la tecnología. Y, sin embargo, sigue siendo una de las mejores maderas de madera pura que puede comprar el jugador ofensivo que valora el tacto, porque hace excepcionalmente bien lo más difícil de encontrar hoy: transmitir la pelota con fidelidad y ofrecer un control fino en todo el repertorio de golpes, del topspin a la dejada. Su limitación es clara y honesta: le falta la velocidad terminal y la firmeza que el juego moderno de potencia exige a menudo, sobre todo lejos de la mesa. Pero para el jugador que construye el punto con colocación y variedad, o para quien quiere una plataforma sincera con la que afinar su técnica, la Primorac clásica sigue siendo una elección difícil de lamentar. Que una madera tan sencilla lleve décadas vendiéndose en cantidad, en plena era del carbono, no es casualidad.